Mujeres en (y tras) los medios

El 7 de marzo en Casamérica:

¿Qué papel desempeñan las mujeres en los medios de comunicación? ¿Es mayor su peso como profesionales de la información o como protagonistas de la noticia? A éstas y otras preguntas buscaremos respuesta en esta nueva entrega de TEMAS junto a tres verdaderas referencias en la materia:

Mariana Carbajal, especialista en temas de género y periodista del diario argentino Página 12.

Charo Izquierdo, miembro de la Junta Directiva de la Asociación de la Prensa de Madrid, del International Women Forum España y directora de la revista Yo Dona.

Lidia Falcón, licenciada en periodismo, una de las figuras históricas incuestionables del feminismo en España.

T+, el formato más ágil de Casa de América

Un T+ es un bloque de tres intervenciones, de 20 minutos cada una, en torno a un asunto vinculado a la actualidad, a la reflexión, a la creación, a las tendencias o a los grandes retos y desafíos que debe encarar la comunidad internacional. Casa de América invita a participar en cada uno de esos bloques temáticos a tres brillantes personalidades que abordan el asunto desde perspectivas multidisciplinares o complementarias.

Día: 7 de marzo
Hora: 19:00
Entrada libre hasta completar aforo

LIDIA FALCÓN: ‘Este es el país más garantista del mundo para los criminales. Aquí lo mejor es ser delincuente’

Por Estefania Pérez (Fotos de Francesc Sans)
REVISTA R@MBLA
26 Nov 2010

Más de 150.000 denuncias anuales y 64 mujeres muertas en lo que va de año son el resultado de la lacra que supone la violencia de género. Pese a que la cifra de muertes ha disminuido en los últimos años, en España son muchas las mujeres que todavía sufren la violencia machista de sus parejas o ex parejas. Con motivo de la celebración del Día Internacional contra la Violencia de Género hemos querido conocer de primera mano cuál es la situación actual de las mujeres que se deciden a denunciar a sus maltratadores y, que mejor, que entablar una larga conversación con Lidia Falcón, abogada, periodista e impulsora del Partido Feminista de España (PFE).

Lidia, si fueran las mujeres las que matasen a los hombres, ¿crees que volverían a imponer la pena de muerte?

Supongo. Hay un dato absolutamente real: si estas víctimas de violencia machista fuesen víctimas del terrorismo, en España habría Estado de excepción y el ejército patrullaría por las calles. Pero es que las mujeres valen muy poco. Ahora, hemos conseguido, al cabo de 30 años que os preocupéis (refiriéndose a los medios de comunicación) del tema, que se hable de él, que salga en portadas… Es lo máximo, casi, que hemos conseguido.

¿Qué opinas de la actual Ley de Violencia de Género?

La Ley de Violencia es completamente inoperante, no tiene eficacia. Ya la Ley nació incompleta, pero luego la aplicación de la Ley es completamente inaceptable. Primero no hay medios: no hay suficientes juzgados de violencia, no hay espacios, no hay bastantes jueces, ni fiscales, ni psicólogos, ni forenses, ni asistentes sociales, ni oficiales de la administración de justicia, ni agentes judiciales. Luego, el criterio de jueces y fiscales sigue siendo completamente machista. Estamos en una involución.

¿Una involución?

Sí. Habíamos conseguido que la violencia de un hombre contra una mujer fuese un delito, lo que antes era una falta, de poca importancia. Pues ahora, en sentencias que tenemos repetidas, y el Tribunal Supremo acaba de abalar una de ellas, se vuelve a decir que si no hay una evidencia de que hay una discriminación machista se trata de una falta. O sea, que si no te han pegado porque eres una mujer, sino porque estaba enfadado, pues entonces vuelve a ser falta. Y, además, una advertencia: aquella mujer que se defienda ya puede estar segura de que la condenarán a ella también. Como un hombre aparezca, y a veces es mentira, con unos arañazos o ella le haya tirado algo a la cabeza, los condenarán a los dos.

¿Es cierto eso de que los casos que ahora mismo salen a la luz ya se daban en el pasado pero que ahora se denuncian más?

Antes denunciar, ¿para qué? Antes tú no presentabas denuncia porque ni si quiera te la iban a tomar, y si la presentabas al cabo de unos meses llegaría un juicio de faltas y el juez le pondría unas 300 pesetas de multa al tipo. Por lo menos, ya hemos avanzado en considerar un poco más que la agresión se tiene que perseguir y que se tiene que penar. Eso sí, con las condiciones y limitaciones que he contado antes.

Y qué nos puedes decir en cuanto a los rumores de que se están presentando denuncias falsas por parte de algunas mujeres.

Eso no es verdad. En cuanto las mujeres fuimos avanzando en conquistas, ellos se fueron organizando. Además se organizan los maltratadores, precisamente. Estos que se han organizado tienen varias asociaciones: la Asociación de Padres Separados, la Asociación de Hombres Divorciados… A partir de ese momento empezó la campaña esta de las denuncias falsas. Lo que te puedo asegurar, y eso lo he vivido yo, que ya tienen otra estrategia. Cuando una mujer les va a denunciar (porque, además, son unas ingenuas y los amenazan con denunciarles) van ellos antes a denunciar que han sido maltratados, insultados… o lo que quieras. Eso tiene un efecto perverso, cuando el fiscal ve denuncias cruzadas o los absuelve a los dos o los condena a los dos. Y ahí se queda el asunto.

¿Han aumentado los casos de violencia de género con la crisis?

Eso es algo que se está hablando. El Instituto de la Mujer sacó la misma conclusión que nosotras: que debía haber alrededor de dos millones y medio de mujeres maltratadas. Maltratadas físicamente, porque psicológicamente ¿quién no lo ha sido? Todas, y la que diga lo contrario, miente. O un tío en la calle, o su novio, un vecino, el empresario, su compañero de trabajo… Todas. Pero estos dos millones y medio, no sé si las apalearán más o menos cuando el marido vuelva de mal humor porque no tiene trabajo. Lo que sí que puedo decir es que no ha influido en el número de asesinatos, porque el número más alto es de 2006 con más de 70 asesinadas; y las cifras más bajas son del 2008 y del 2009, que ya estábamos en crisis.

¿Y qué opinas de las polémicas declaraciones claramente sexistas del alcalde de Valladolid sobre los labios de la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín? ¿Cómo podemos hablar de que hay que educar a la sociedad para eliminar el machismo si tenemos como ‘modelos’ a personajes así?

¿Y Sánchez Dragó? Y sabes que a favor de Sánchez Dragó firmaron un escrito, entre otros, Fernando Sabater. Estamos hablando de la crema de la intelectualidad. Y claro, cuando los modelos (los que salen en la tele, escriben artículos, dan clase en las universidades, están formado a generaciones de chicos) son así y este país los asume es que el criterio mayoritario del país es un criterio machista, al que le han molestado todos los avances que las mujeres hemos ido consiguiendo.

¿Habría alguna forma de acabar con la violencia de género?

Nosotras, desde el partido feminista, hemos hecho una campaña de firmas para modificar la Ley. En el sentido de tomar unas medidas preventivas, cautelares, para proteger, y unas medidas punitivas para ejemplarizar. Lo fundamental es que esta Ley no exija que sea la víctima la que aporte la prueba de la violencia. Esto es, invertir la carga de la prueba, que se dice en términos jurídicos. Esto no lo aceptan los juristas de ninguna manera porque la presunción de inocencia va por delante de todo. Pero esto no es cierto, porque en lo laboral, y eso lo consiguieron los sindicatos y las luchas de los trabajadores, sí que se invirtió la carga de la prueba. De hecho, un contrato de trabajo existe desde el momento en el que el trabajador dice que ha ido tantos días a trabajar y es el empresario el que tiene que demostrar que no fue así. El derecho laboral es un derecho protector de los trabajadores, porque los trabajadores lo exigieron. Esta inversión de las exigencias de la prueba es la que hay que exigir en el caso de la mujer.

Más de la mitad de las denuncias se archivan sin más trámite (alrededor del 55%) y del 45% restante sólo se condena al 70% de maltratadores. Al final las cifras revelan que sólo son condenados alrededor del 38% de los hombres denunciados, ¿por qué?

Porque, ¿cómo demuestras que te han pegado en la soledad de tu casa? Tienes que aportar certificados médicos, y la mayor parte de las mujeres son muy torpes o muy ingenuas y tardan en ir al hospital. Además, cuando van tienen unas lesiones que ¿cómo demuestras que te las ha hecho tu marido o pareja? Este es el país más garantista del mundo para los criminales. Aquí lo mejor es ser delincuente.

Entonces, es normal que las mujeres se lo piensen dos veces a la hora de denunciar.

Mira, el caso típico: mujer va y denuncia. En el momento en el que la policía ya tiene la denuncia, se tramita una citación para que al hombre vaya a declarar. Entonces le dicen a la mujer que se vaya, pero ¿a dónde? ¿se va a casa a esperar que al tipo le llegue la citación? Entonces es cuando la mujer le dice al policía: es que me va a matar. Es entonces cuando llaman a una asistente social y se la llevan a una casa de acogida. Y, si además tiene niños, se va con los niños. Y el marido se queda en su casa porque (irónicamente) aún no se sabe si es culpable. Pero las casas de acogida son una miseria y están llenas. Entonces las meten en las pensiones del barrio chino, sin ducha, a ella, a la madre de ella a la que también le ha pegado y a los niños. Y ahí están en una habitación metidas a la espera de la orden de alejamiento. Primero tienen que citar al tipo, pero puede que no le encuentren, porque el juzgado va con la citación de 9 a 2 de la tarde. A la tercera vez que van la devuelven al juzgado poniendo: desconocido. Ahí se muere el tema, porque aquí no se permite que la citación la entregue ninguna otra persona. Pongamos que lo encuentran y que le llega la citación a una comparecencia rápida, cuya celebración puede alargarse hasta 6 meses aunque lo normal son 10, 15 días. Entonces vas allí para exponer tus pruebas y pedir una orden de alejamiento, pero ¿qué pruebas tienes? ¿Que te ha dado de palos? Y él dice que no, que no estaba en casa. ¿Cómo lo demuestras? Así, el 55% de las denuncias se archivan sin más trámite.  Pero no nos pongamos en el peor de los casos, te dan la orden de alejamiento, y el tío se tiene que ir de casa. Pero la orden de alejamiento se quebranta.

¿Y qué se supone que debe hacer una mujer cuando su maltratador quebranta la orden de alejamiento?

Cuando quebrantan la orden tienes que presentar otra denuncia, el juzgado no puede adivinarlo. Se te presenta el tipo y a lo mejor te da otra paliza o te amenaza. Entonces llaman, pero cuando llegan el tipo no está. El problema también es que si hay otra denuncia, tienes otra comparecencia y el tipo puede decir que no ha pasado por allí, ni mucho menos. Y, ¿cómo lo demuestras?. Tienes que conseguir que en el momento en el que esté gritando haya un testigo o dos que luego vayan y digan que sí ante un juez o que llegue la policía y lo pille allí

Y si lo pillan en el momento, ¿qué es lo que sucede?

Entonces se lo lleva la policía y van a la comparecencia del juzgado y le ponen una multa por haber quebrantado la orden y no la paga. Porque las multas no se pagan. Ah, y no olvidemos que, para el juicio (que hasta que se celebre pueden pasar incluso años) es la mujer la que tiene que buscarse las pruebas, partes médicos, testigos… Yo les aconsejo que vivan con un notario. Tú tienes un notario debajo de la cama y cuando te despiertas levanta acta y eso, no cabe duda, que lo van a creer.

Lidia Falcón: homenaje silenciado

Por Félix Población*
nuevatribuna.es
19 Dic 2010

El martes y miércoles pasados tuvo lugar un homenaje a la escritora, abogada y líder feminista Lidia Falcón. Lo había organizado un grupo de profesoras norteamericanas, con la colaboración del Instituto Internacional y el Ateneo de Madrid, coincidiendo casi con la fecha (13 de diciembre) en que Lidia cumplió 75 años.

Fueron dos jornadas muy intensas, en consonancia con la intensidad de la vida y obra de la homenajeada, a las que se prestó dedicación en todas sus actividades: como abogada, periodista, escritora, dramaturga y feminista. Autora de nueve novelas, cinco libros de memorias, quince ensayos, dos colecciones de obras teatrales y un libro de poesía, ha sido y sigue siendo como abogada y activista feminista la personalidad más carismática en la lucha por los derechos de la mujer en España, hasta el punto de que esa lucha no podría entenderse sin su nombre, tal como reconoció Cristina Almeida: Nos ha enseñado a ser mujeres, dijo.

También conviene recordar -según revela la organización del homenaje- que Falcón es una de voces más elocuentes y respetadas en la denuncia de la violencia y la injusticia contra la mujer en el ámbito internacional. Partícipe en todas las Ferias Internacionales del Libro Feminista y en los Foros Internacionales de la Mujer en Nairobi y Beijín, formó parte de la red Sisterhood is Global y ha dictado conferencias en un buen número de congresos.

Me honro con la amistad de Lidia Falcón y comparto con José María Loperena, otro de los intervinientes, que su vida y su carácter, así como la intensidad y exhaustividad que presta a todo su trabajo se deben a la triple conjunción que desempeñan en su personalidad la vocación, la creación y la creencia. Lidia se siente llamada por lo que hace, cree en sus ideas apasionadamente y concibe la vida como un impulso permanente para la creación. No hay charla con ella en que no germine un proyecto.

A quienes no hayan leído ninguno de sus libros les recomiendo La vida arrebatada, porque en la atinada y emotiva memoria de su niñez y juventud están en buena medida la fuente y razón de sus principios vitales e ideológicos. Los valores transmitidos sobre todo por su abuela y su madre, Regina Lamo y Enriqueta O’Neill, son fundamentales para entender la personalidad de quien tan merecidamente ha sido homenajeada esta semana en Madrid.

Ese homenaje, sin embargo, apenas ha tenido reflejo en los medios de información, algo que quizá sería inimaginable hace veinte años y es de todo punto deplorable hoy, al término de un año en el que la violencia machista lleva cometidos setenta asesinatos. ¿Acaso nos sobran, con ese panorama, mujeres como Lidia?

*Escritor y periodista

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